Descansar También es Parte del Entrenamiento

Tras una semana ajetreada de trabajo, entrenamiento y compromisos lo único que quieres que llegue es ese día de la semana, donde no hay que levantarse temprano, donde no hay que entrenar hasta el desmayo… ¡El Rest Day! Martirio para algunos, anhelo para otros… Pero, ¿cómo hacer el “Perfecto Rest Day”?

Cada persona disfruta de cosas diferentes, hay personas que escalan piedras, otras hacen senderismo, patinar en hielo o ir a saltar en un trampolín… Todo es válido y diverso; pero ¿qué hacer en esos días donde no te puedes mover del cansancio? Ver series en el sofá hasta quedarte dormido puede ser aburrido, porque no mejor consentir a tu cuerpo como se merece.

El día de descanso es obligatorio, tu cuerpo tiene que regenerarse. Las fibras musculares deben repararse e hipertrofiarse, el ácido láctico reabsorberse, etc… Debemos entender que “un día de descanso no es un día perdido”.

Años de investigación desmienten la idea de que tomarse un día libre echa a perder la forma, ya que, en realidad, es más bien al contrario. De hecho, para comenzar a experimentar una pequeña pérdida de forma y rendimiento habría que parar de entrenar durante más de dos semanas. Cuando se descansa tras fuertes cargas de trabajo se le está permitiendo al cuerpo adaptarse al entrenamiento y mejorar poco a poco.

No respetar las jornadas de descanso desemboca en la lesión directa, puesto que la mayor parte de las lesiones están originadas por un exceso de entrenamiento. Realizar otros deportes o descansar son buena alternativas.

Trabajar a tope durante seis días para disfrutar del descanso del séptimo, eso es lo recomendable.

En mi búsqueda incesante por encontrar un lugar que llenara mis necesidades y pudiera mimar a mis músculos con masaje y estiramientos, me topé con una clínica.

Pregunte por los tratamientos y descubrí que tenían justo lo que estaba buscando: un especializado masaje deportivo que se complementa con un circuito de hidroterapia.

Esto es lo que pasa cuando decides vivir esta experiencia…

Entras a una cabina donde todo huele delicioso y esta tibio, te asignan un vestidor, dan desechables y  te dan una bata caliente y un menú de música donde puedes escoger entre distintos tipos, eso me pareció excelente ya que hizo mi estancia más personalizada.

Tu terapeuta asignada pregunta que disciplina deportiva realizas y si tienes alguna lesión, luego el masaje puede ser pre-competencia o post-competencia ya que las maniobras son distintas:

Estiramientos, amansamiento, remociones nudillares y fricciones; todo para poder activar los músculos y reforzar el drenaje linfático. La mejor parte fue cuando se terminó; porque a diferencia de un masaje relajante, este debe ser enérgico.

Luego me cambiaron de cabina y me llevaron a un lugar muy especial donde hay una tina de Onix donde inicialmente te dan un suave masaje, tras la paliza anterior; porque créeme nada duele más que despegar las fascias de los muslos internos.

Una tina de mármol te espera llena de olores deliciosos que poco a poco empiezan a mimar tus músculos y tu piel. La fatiga mental empieza a dispersarse y poco a poco vas relajándote a niveles insospechados, al borde del coma, para después descubrir que el placer no se acaba, pues ahora recibirás un masaje relajante el cuál casi te dejará más relajado que un malvavisco en un S´more.

Tras haber descansado lo suficiente puedo comenzar la nueva semana física y mentalmente renovada, lista para los nuevos retos “deliciosamente dolorosos” que me esperan en el Box.

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